Edificaciones: Cambios normativos buscan mejorar el confort térmico


David Cabieles, profesional de Línea Edificación de la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE) señala que conocer y caracterizar una zona climática entrega facultades para definir de mejor manera el diseño e implementación de un proyecto.

La normativa sobre construcción en Chile vive un importante proceso de cambio, con el objetivo de elevar los estándares de confort térmico y eficiencia energética.

Según explica Erwin Navarrete, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional del Minvu, la NCh1079 se encuentra en proceso final de actualización en el INN y responde a la necesidad de definir más claramente los límites de las zonas climáticas -basándose en sistemas de georreferenciación-, y a la necesidad de incorporar los mapas de zonificación térmica de la futura Reglamentación Térmica, en proceso de actualización.

La actualización de la NCh1079, cuenta, describe nueve zonas climáticas con sus características geográficas, que condicionan el clima: los dos cordones montañosos (cordillera de los Andes y cordillera de la Costa), el borde costero y los valles centrales y sus límites, e incorpora los datos meteorológicos históricos disponibles en el país.

“Conocer estas variables resulta fundamental, ya que, para lograr confort en las edificaciones, con uso eficiente de la energía, el clima y el entorno son elementos orientadores para tomar decisiones sobre el diseño arquitectónico”, explica.

Adicionalmente, señala, en esta actualización de la NCh1079, “se incorporan los mapas de la nueva zonificación térmica nacional, que considera estas nueve zonas térmicas, lo que permitirá aplicar las exigencias de comportamiento térmico definidas en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC)”.

En este sentido, David Cabieles, profesional de Línea Edificación de la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE) -entidad que participó en mesas técnicas de discusión de esta normativa, liderada y convocada por el Minvu y el INN- señala que conocer y caracterizar una zona climática entrega facultades para definir de mejor manera el diseño e implementación de un proyecto.

“Entender su entorno inmediato facilita en términos energéticos la definición de una envolvente o su morfología, lo que en términos operativos reduciría el consumo energético del mismo”, indica.

Añade que la incorporación de mapas de zonificación térmica producto de la actualización es un insumo para el mejoramiento de la Reglamentación Térmica.

“Esta última aumentó las exigencias en cuanto a la envolvente de las edificaciones, el confort térmico, riesgos de condensación y mitigación de problemas por hongos intradomiciliarios”.

Grandes ahorros

Por otra parte, el Minvu se encuentra trabajando en la redacción final de la normativa térmica, para posteriormente proceder a su incorporación a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones.

Cuenta Erwin Navarrete que, en base al estudio de actualización de la Reglamentación Térmica, contenida en el artículo 4.1.1.0 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, se estima una disminución de un 30% en la demanda de energía en calefacción de las viviendas, promedio país.

“Pero el impacto más importante es el de mejorar la situación de confort, principalmente de las variables de temperatura y humedad, mejorando la calidad del ambiente interior de las viviendas”, señala.

¿Cuáles son las nuevas exigencias y/o cambios o mejoras que impone la normativa de la Reglamentación Térmica?

“Su actualización aumenta las exigencias para mejorar el comportamiento térmico de los techos, los muros y los pisos ventilados (pisos separados del terreno). Adicionalmente, establece superficies vidriadas máximas, según su orientación y tipo de vidrio; vale decir, una ventana con mejor desempeño térmico podrá tener una mayor superficie en el muro donde se instale que una de peor desempeño”.

A su vez, explica, “se incorporan exigencias a la hermeticidad de las viviendas, las puertas y ventanas; apuntando a disminuir las pérdidas de energía por el traspaso de aire a través de estos elementos. Y otras exigencias apuntan a evaluar el riesgo de condensación, disminuyendo el riesgo de que el agua en estado gaseoso se convierta en estado líquido dentro de la vivienda o dentro de los techos, muros y pisos ventilados. Adicionalmente, se deberá incorporar un sistema de ventilación que garantice una calidad aceptable del aire interior”.

Esta normativa térmica, señala, se aplica a edificaciones nuevas de uso residencial, educación y salud. “No obstante, los programas de subsidios del Minvu que apuntan al mejoramiento de viviendas existentes, adoptarán este estándar una vez que entre en vigencia, para que esas viviendas no se queden atrás en los avances en eficiencia energética del sector”.

Esta actualización de la reglamentación térmica, concluye, es fruto de un arduo trabajo, apoyado por la academia, los expertos en el área, los laboratorios, otros servicios públicos y la industria, que permitirá avanzar cualitativamente en el desempeño térmico de las edificaciones y en la mejora de la calidad de vida de las personas en sus viviendas, en los colegios y en los servicios de salud.

Fuente: El Mercurio

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