Electromovilidad: Las 10 barreras que identifican para la carga residencial de vehículos eléctricos


Estudio de la Agencia de Sostenibilidad Energética busca caracterizar y dimensionar el problema para que el ecosistema de la electromovilidad se anticipe a estas dificultades para avanzar en políticas públicas.

Diez son las principales barreras que existen en Chile para la carga de vehículos eléctricos en el hogar, de acuerdo con un estudio realizado por la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE), recién publicado, donde se identifican varios aspectos en los que es necesario avanzar, pensando en la meta de que el 40% de los vehículos particulares sean eléctricos a 2050.

Según Ignacio Rivas, profesional de la AgenciaSE, “la experiencia internacional y nacional muestra que los usuarios de vehículos eléctricos (VE) prefieren cargar el vehículo en su hogar. Por lo tanto, es fundamental identificar con antelación las barreras que existen y existirán para el despliegue de carga residencial, ya que es crucial mitigarlas si queremos fomentar la adopción masiva de VE en el país”.

El estudio busca caracterizar y dimensionar el problema para que el ecosistema de la electromovilidad se anticipe a las barreras identificadas, y desarrolle/habilite soluciones a través de políticas públicas, regulación, nuevos modelos de negocio y/o emprendimientos, motivando a los distintos actores del ecosistema de la electromovilidad “a proponer, crear e implementar las soluciones que pavimenten el camino hacia la electrificación de los vehículos particulares”.

Cuáles son

Según el estudio, las principales barreras son:

Mercado inmaduro (inmadurez de la oferta): “los usuarios no adquieren VE ni infraestructura de carga (IC) debido a la poca oferta y sus altos costos, mientras que los proveedores no invierten en mejorar su oferta porque no existe la demanda suficiente (el problema del “huevo o la gallina”)”.

Desconocimiento general (inmadurez de la demanda): “los posibles usuarios de la electromovilidad desconocen la tecnología, pueden tener preconceptos equivocados, y cuentan con un alto grado de incertidumbre para tomar decisiones, desincentivando la adquisición de VE y de IC”.

Costos de instalación elevados e inciertos: “el costo de la IC puede ser equivalente al 10% o más del precio del VE, y desde el punto de vista del usuario de vehículos convencionales es un costo adicional. Además, los costos de IC son inciertos porque dependen de las características de la vivienda donde se instale”.

Tarifas eléctricas reguladas no son un incentivo: “La mayoría de los usuarios residenciales en Chile posee tarifas planas que no discriminan el consumo por horario. También, aunque poco utilizadas, existen tarifas reguladas que sí permitirían capturar la flexibilidad de carga de los VE, pero son demasiado sofisticadas para un usuario residencial. Esto implica que las tarifas reguladas actuales no incentivan a aprovechar la flexibilidad de carga del VE, ni remuneran al cliente por los potenciales servicios al sistema eléctrico”.

Instalaciones eléctricas no aptas: “si la vivienda no cuenta con una instalación eléctrica apta para la carga de un VE, el usuario deberá incurrir en costos adicionales para instalar IC. Estos pueden incluir: regularizar la instalación eléctrica, realizar extensiones de esta para llegar al estacionamiento, aumentar la capacidad del empalme o solicitar uno nuevo”.

Falta de estacionamiento propio: “no contar con acceso a un estacionamiento en la vivienda limita significativamente la posibilidad de cargar el vehículo en el hogar”.

Arrendatarios: “requieren de autorización del dueño de la vivienda para instalar IC, y no podrán recuperar parte de los costos invertidos cuando el arriendo finalice”.

Edificios de departamentos: “reúnen una serie de características que dificultan la carga residencial. Por ejemplo, la instalación de IC requiere autorización del comité de administración, la administración (u otro) debe medir y cobrar la carga del VE, falta de enchufes en los estacionamientos, entre otras. En definitiva, la solución óptima en edificios requiere un alto grado de coordinación entre los residentes”.

Capacidad limitada del empalme y las redes de distribución: “la masificación de VE requeriría aumentos de empalme e inversiones en las redes de distribución. Para el usuario, eventualmente podría implicar limitaciones en la carga del VE, y retrasos en solicitudes de nuevos/aumentos de empalmes. Para el sistema, podría implicar incrementos en la tarifa de distribución para financiar inversiones en las redes eléctricas”.

Vulnerabilidad energética: “hogares sin acceso o con acceso parcial a electricidad, viviendas con instalaciones eléctricas insuficientes e inseguras, y altos niveles de endeudamiento en la cuenta de electricidad tendrán grandes dificultades para realizar carga residencial”.

Descarga el estudio aquí.

Fuente: Revista Electricidad

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